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Se sentía fuerte, poderoso, con ganas de mostrarle al mundo de lo que era capaz, y pensaba en ella y no quería dormir pero se dormía y al rato se despertaba y volvía a pensar en ella y estaba convencido de que así es el paraíso, dormirse, despertarse, recordarla en sus brazos y volver a dormirse.

Angélica Gorodischer. Tres colores

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